Hermanos hoy iniciamos un nuevo año litúrgico con el primer domingo de adviento, el cual nos prepara al encuentro del Señor y a la fiesta de la navidad, un signo es la corona de adviento que va encendido sus luces, siendo signo del encuentro con aquel que es la luz plena. Dispongámonos a a iniciar nuestra celebración recibiendo a la procesión.
Primera lectura (Isaías 63,16b-17.19b.64,2b-7)
El profeta Isaías nos presenta la suplica del pueblo, que pide a Dios su acción salvadora en la historia, una súplica que pide entrar en contacto con él, pues ellos reconocen sus culpas y ahora están deseosos de que él venga y muestre su misericordia en su vida. Escuchemos.
Salmo (Salmo 79, 2ac.3b.15-16.18-19)
El Salmo 79 se convierte en un canto que pide a Dios su intervención, reconociendo que él origen del pueblo es Dios y que sólo él puede darles vida.
Segunda lectura (1 Corintios 1,3-9)
San Pablo saluda a la comunidad de Corinto y les recuerda las gracias que Dios les ha dado, y pide a Dios que siempre sean constantes en estos dones que les ha dado, pues así serán capaces de esperar la venida del Señor siendo files. Escuchemos.
Evangelio (San Marcos 13,33-37)
San Marcos presenta una exhortación de Jesús a la vigilancia, estar atentos a los signos de Dios y así descubrir cómo se acerca a nuestras vidas, siendo éste, la primera invitación para el tiempo del adviento: Estar vigilantes. Puestos de pie alabemos a Dios y escuchemos esta página del evangelio.
Salida
Que el tiempo de adviento que estamos iniciando nos llene de esperanza, sabiendo descubrir los signos de Dios en nuestra vida y seamos capaces de acogerlo en nuestros hermanos.